OPINION N° 34
El Consejo Consultivo Laboral Andino (CCLA), basado en el Artículo 44° del Acuerdo de Cartagena, en las Decisiones 441° y 464° de la Comisión de la Comunidad Andina, y con ocasión de la Cumbre Sindical Andina celebrada los días 18, 19 de Marzo de 2009 y la XIX Reunión Ordinaria celebrada el 20 del mismo mes en la ciudad de Lima – Perú, emite la siguiente Opinión:
POSICIÓN DEL CONSEJO CONSULTIVO LABORAL ANDINO FRENTE A LA CRÍSIS MUNDIAL Y SU REPERCUSIÓN EN EL EMPLEO EN LA SUBREGIÓN ANDINA
Considerando:
Que el sistema capitalista mundial está sumido en una de sus profundas e irreversibles crisis cíclicas, la peor desde 1930, cuyas consecuencias vienen siendo devastadoras para el conjunto de la sociedad en todos sus órdenes.
Que habiéndose iniciado como una burbuja especulativa ligada a las inversiones inmobiliarias en los Estados Unidos, se ha irradiado al sector real de la economía mundial poniendo al desnudo las insostenibles reglas del modelo neoliberal y probando una vez más la falacia del fundamentalismo del mercado que con su “mano invisible” debería regular, sin la intervención del Estado, el flujo de los agentes económicos.
Que el desborde de las especulaciones se origina en la distorsión económica que significa la búsqueda de la cuota de ganancia y rentabilidad para unos capitales financieros que alcanzaron el exorbitante valor de 160 billones de dólares, es decir, más de cuatro veces el PIB mundial y más de diez veces el valor del comercio de todo el mundo.
Que como consecuencia de esta recesión se ha iniciado una oleada de cierres de empresas y despidos masivos de trabajadoras y trabajadores en el mundo. En todos los casos, los capitalistas pretenden hacer recaer el peso de la crisis sobre los hombros de los trabajadores/as. No sólo despiden trabajadores/as por millones, sino que exigen la implementación de nuevas medidas de flexibilización en las legislaciones laborales.
Que, recientes informes de la OIT, del SELA y la CEPAL, entre otros organismos internacionales vaticinan que los nuevos desempleados sumarán 50 millones de trabajadores y trabajadoras en el año 2009 y que en virtud de la crisis, económica y de las especulaciones con los precios de los alimentos otros cien millones de personas entrarán en el rango de la pobreza absoluta.
Que la actual recesión pretende soslayarse en los países desarrollados a través de paquetes económicos aportados por los Estados con dinero de los contribuyentes. Se trata, no de corregir de raíz las causas que han provocado la actual crisis, sino de echar mano de la intervención pública estatal para salvar a los especuladores que han causado y usufructuado este desastre y reflotar a los bancos como agentes del capital financiero especulativo. No se hace nada por salvar de la ruina total a millones de deudores hipotecarios y evitar el paro forzoso y los despidos masivos de personas laboriosas, ni mucho menos por rediseñar el modelo económico hacia mayores niveles de equidad en la distribución del ingreso y la riqueza social.
Que los gobiernos y Congresos de los países desarrollados han aprobado paquetes de salvamento para frenar los desastres de la actual recesión condicionados a la adopción de políticas proteccionistas que garanticen que los recursos asignados generen valor agregado en sus propias economías y no en las extranjeras.
Que a contrapelo de esta tendencia, en algunos de los gobiernos de la subregión andina persiste la idea de seguir aferrados al fracasado modelo neoliberal, obran como si nada estuviera sucediendo y se obstinan en seguir aplicando las fracasadas fórmulas. Por su parte, mientras esto sucede, los países de la Unión Europea hablan de fortalecer los recursos del FMI con otros 500 mil millones de dólares, de tal forma que este organismo, histórico cancerbero del gran capital y de los especuladores financieros tenga los recursos suficientes para chantajear e imponer a los países del tercer mundo las recetas de ajuste que no exige a los países desarrollados causantes de esta crisis. Igualmente, el Banco Mundial, bajo el falaz y demagógico argumento de acabar con la subvenciones a los ricos, recomienda, que para salir de la crisis se tienen que flexibilizar aún más las relaciones laborales, suprimir todos los subsidios al agua y la gasolina, y acabar con la subvención estatal a las universidades públicas, así como suprimir los aportes parafiscales sobre las nóminas.
Que las economías de los países de la subregión andina, sustentadas en el dominio extranjero y en las exportaciones mineras o agrarias, además de afectarse por el declive de los precios de las materias primas en los mercados internacionales, tendrán otro elemento que agudizará y profundizará su crisis y es el que tienen que ver con el declive de las remesas enviadas por los y las nacionales migrantes. Según Informe del SELA, en el 2008 se remitieron hacia América Latina US$ 69.200 millones de dólares, una cifra récord. Sin embargo, en el caso de México las remesas se han reducido en un 12%, en Colombia en un 16% y en Brasil en un 14%.
Que el Estado neoliberal se reafirma como una institución de clase en beneficio de la minoría de oligarcas y plutócratas y contraria a los intereses y necesidades de la mayoría de la población. Por lo demás, el neoliberalismo ha significado para los países de América Latina, y en particular para la subregión andina la entrega a menos precio a las multinacionales de los principales recursos naturales, la privatización de las principales empresas públicas estatales, la desaparición del concepto de servicio público por el del negocio lucrativo en las comunicaciones, el agua, la electricidad, la educación, la salud, entre otros, por la flexibilización laboral que ha conducido a que el valor de la mano de obra sea factor fundamental de competitividad en la economía exportadora y a que los trabajadores/as padezcamos formas semiesclavistas de trabajo.
Que como consecuencia de ello, se inició también un proceso regresivo en el desarrollo industrial no sólo por la desnacionalización de las otrora industrias propias, sino por el atraso tecnológico y científico. Los países de la subregión andina han sido especializados en meros exportadores de materias primas, sin valor agregado y con una mano de obra barata. Este modelo económico no está pensado para el desarrollo nacional ni para fortalecer el mercado interior, sino para aprovisionar de recursos estratégicos a las industrias de los países desarrollados a costa de nuestro atraso, subdesarrollo y pobreza de la mayoría de la población.
Que en América Latina se han iniciado profundos procesos de cambios que han significado, en muchos casos, la concreción de modelos de desarrollo contrarios a los dogmas del neoliberalismo.
Que en esta misma medida se abren paso iniciativas tendientes a la conformación de acuerdos regionales de cooperación sin la tutela de los Estados Unidos y que las recientes nacionalizaciones de industrias y servicios dan cuenta de esta tendencia irreversible a enterrar en el pasado el modelo neoliberal que tantos estragos y pobreza ha causado en América Latina y en especial en la subregión andina.
Que en este proceso de crisis global diversos sectores sociales exigen igualdad de derechos y oportunidades, particularmente indígenas, campesinos y las comunidades negras que han asumido la defensa de la tierra, la biodiversidad y las riquezas naturales, como el agua dulce que se está convirtiendo en una riqueza estratégica. Asunto más importante si se tiene en cuenta la incidencia de la subregión andina en las cuencas amazónica y pacífica que se encuentran entre las regiones más ricas de agua dulce en el mundo.
Que organismos como el SELA, la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la CEPAL plantean que la mejor forma de contrarrestar los efectos de la grave recesión en el mundo es la integración como se propugna en la Comunidad Andina y el MERCOSUR.
Que el Consejo Consultivo Laboral Andino ve con simpatía y esperanza la consolidación de procesos alternativos y autónomos de desarrollo en varios de los países de Latinoamérica que están dando pasos decisivos para ser actores de primera línea en la búsqueda de un nuevo orden internacional en lo económico y social, el que sólo es posible con la presencia y participación activa de las y los trabajadores y sus organizaciones sindicales.
El Consejo Consultivo Laboral Andino, Opina:
- El CCLA considera que la profunda recesión financiera que afecta a todas las economías del mundo y que han puesto al descubierto formas de acumulación capitalista abusivas y expoliadoras pueden ser revertidas con propuestas y alternativas en el marco de América Latina y de manera particular en la subregión andina.
- El CCLA está seguro que en el espacio de la subregión andina hay posibilidades de impulsar una mayor integración entre nuestras naciones fomentando el estímulo de la economía, el comercio intraregional, la utilización de las inversiones y exportaciones en beneficio de mecanismos de protección de servicios, promoviendo la cooperación e integración en materia de energía, transporte, servicios, el financiamiento y la complementariedad empresarial y de un sistema financiero y una moneda propios. En consecuencia, exhorta a los gobiernos de la Comunidad Andina para que propendan realmente por la plena integración subregional, y no pongan en riesgo los mercados ciertos y complementarios de la subregión por los inciertos y volátiles de las potencias neoliberales.
- El CCLA llama a los gobiernos de la Comunidad Andina para que se haga concertadamente una profunda revisión del modelo económico que nos ha llevado al actual desastre, para que se desista de una vez por todas de la política neoliberal, para que se cambie el modelo económico enfocado hacia los mercados internacionales con la minero y agro exportación y para que se diseñen políticas que privilegien el desarrollo y la consolidación del mercado interior, donde la prioridad sea darle poder adquisitivo a los trabajadores y trabajadoras creadores de riqueza y con ello generar el bienestar y la garantía de derechos para la mayoría de la población andina.
- El CCLA reclama que nuestros gobiernos erradiquen de una vez por todo el fantasma del libre mercado, del libre flujo de capitales, del control de la inflación como objetivo central de la economía y de que el único propósito de la misma es un déficit fiscal igual a cero. El debate que suscita la recesión debe ir al cuestionamiento de la raíz última de la misma: la política económica vigente implantada desde el Consenso de Washington. Resulta increíble que mientras en los Estados Unidos, y en el resto del mundo, las viejas soluciones no tienen cabida, aquí cunda el pánico cuando se propone una ruptura con el modelo "generador" de desempleo y se califique como radicales a quienes se atreven a su cuestionamiento. ¿Se ignora acaso que la Reserva Federal en Estados Unidos jamás ha tenido la inflación como meta principal?
- El CCLA llama a que se revierta toda la política neoliberal que ha transformado los servicios públicos en un gigantesco negocio y reclama la nacionalización de las aguas, la educación, la salud, la energía eléctrica y las comunicaciones, para que estos servicios puedan ser prestados a costos racionales por el Estado.
- El CCLA exhorta a que nuestros gobiernos deben complementar las nuevas definiciones con políticas sectoriales hacia industrias con mayor valor tecnológico y la incorporación de los sistemas educativos y los recursos que sean menester; con un reordenamiento del campo, empezando por el acceso progresivo democrático a los recursos productivos, como tierra, capital, técnicos y agua; con la debida protección de la producción de alimentos y con un cambio en la política comercial, buscando la complementariedad y no la competencia, para que no se termine importando todo lo que se va a fabricar. Por lo demás, hay que tener presente, en primer término, que, mediante el empleo digno, se reivindican de mejor manera los derechos económicos y sociales, como la seguridad social; se dinamiza el mercado interno y se aumenta el ingreso, lo que ocasiona una mejora en la inicua distribución que hoy campea.
- El CCLA considera que, bajo estas perspectivas y nuevos enfoques, sí es posible crear nuevas formas de crecimiento y de fomento de empleo para las y los ciudadanos andinos, generar empleo de calidad, alcanzar salarios dignos y remuneración adecuada al trabajo, equilibrar las jornadas diarias de trabajo, remunerar adecuadamente el trabajo nocturno, las horas extras y los trabajos en dominicales y festivos, mejorar los mecanismos de seguridad social y lograr el acceso pleno y universal a los derechos de salud, jubilación y cesantía, garantizar los derechos de organización sindical y de negociación colectiva, diseñar políticas reales de equidad de género para salvaguardar y proteger de la ancestral exclusión y marginalidad a las mujeres, impedir el trabajo infantil y juvenil, combatir la informalidad y la tercerización laboral así como abolir las Cooperativas de Trabajo Asociado, vincular los sistemas educativos a las necesidades nacionales de desarrollar ciencia y tecnología aplicados a la producción y destinar los presupuestos de cada uno de nuestros estados a la búsqueda del bienestar general y no al armamentismo y a la guerra.
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