DE CRISIS DE VALORES A LOS DERECHOS HUMANOS
Carlos Ortiz*
En el presente artículo, se hace una conexión sobre cómo los valores que se pierden en una sociedad, en este caso Latinoamérica, afectan los Derechos Humanos; a la vez que el empleo digno, visto como la forma de inserción y consolidación de la persona en la sociedad, y su contraparte, el desempleo, a través de la marginación y la exclusión social, son parte importante para la cimentación de los valores.
Para darnos referencia de alguna situación cualquiera, muchas veces tenemos que revisar algunos indicadores o leer informes para poder hacernos una valoración crítica sobre lo que está sucediendo, y de esa manera proponer algunos mecanismos de acción que solucionen o por lo menos den una cuota de aporte para mejorar nuestra sociedad.
Sin embargo, hay situaciones que saltan a la vista y que son tan vivenciales que observar la simple realidad es suficiente para poder esclarecer algunas ideas.
En esa dirección, en nuestra Latinoamérica, la violencia contra los Derechos Humanos proviene de muchos países, como es el caso colombiano, con sus múltiples desapariciones y masacres que resultan de las incursiones guerrilleras y paramilitares que crece a grandes proporciones. Paralela a ello, la región no ha podido establecerse en paso firme en políticas para la erradicación de la pobreza, el hambre y el desempleo, que dicho sea de paso son sólo algunos de sus males.
Tanto la sociedad civil como sus autoridades, actores activos de cualquier realidad, tienen de por sí mucha responsabilidad en este escenario.
Son muchas las teorías que tratan de establecer los nexos existentes entre las políticas gubernamentales y los actos de violencia que se generan en todas las sociedades. Si la sociedad se fundamenta en valores que en el transcurso de la realización de una persona se van cimentando, y que una de las cuestiones que coadyuvan a esta realización es el empleo digno, entendido como la forma de inserción y consolidación de la persona en la sociedad, vemos allí una de las raíces de la crisis de valores en América Latina.
La poca capacidad de nuestras economías en absorber la creciente mano de obra supone la formación de grandes sectores de excluidos y marginados, los que cada día van adaptando valores propios diferentes y hasta muchas veces contradictorios con los que consideramos como ya establecidos.
Esta, podríamos llamarle, crisis de valores ha llevado consigo no sólo la pérdida de la moralidad, sino también de la identidad cultural y la fe, bases fundamentales que inspiraron el ideal democrático y los derechos Humanos en Latinoamérica. Crisis que desenmascara a la sociedad en el culto al libertinaje sexual y al dinero, tomando a la violencia como la vía más rápida de solución de conflictos.
El corolario de ello es una sociedad con poco sentido de, justamente, sociedad. Con una rendición al individualismo y que lleva consigo la frustración de las personas, dejándolas al libre sometimiento de las drogas y el alcohol, a la formación de pandillas juveniles o ejércitos de delincuentes y/o sicarios.
Viéndolo como que hay una responsabilidad de todos, desde cada una de las familias, núcleo principal que compone nuestra sociedad civil, es necesario despertar de esta modorra ocasionada por esta crisis de valores. La tarea es retomar los principios fundamentales y reconstruir la ética común de nuestros pueblos. Ello debe comenzar en cada uno de nuestros hogares, retomando la enseñanza de los valores, con eje en la verdad, la solidaridad, la honestidad y el bien común.
*Director General
Instituto Laboral Andino - ILA
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