PRIMERO de MAYO
Como todo 1º de mayo, los trabajadores y trabajadoras del mundo conmemoramos esta fecha bastante significativa para nosotros. Es una oportunidad que nos permite rememorar a los luchadores sociales que cayeron por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, como califica actualmente la OIT.
Pero también es un momento para hacer un balance de la situación actual del mundo del trabajo que vivimos en estos tiempos, y ver el avance de nuestras metas y objetivos, ajustarlos y replantearlos en un contexto global tan cambiante y veloz en el que nos desenvolvemos.
Releyendo las páginas de la historia nacional e internacional por las que ha tenido que pasar el movimiento obrero, con sus derrotas y victorias, hacemos memoria de que cuando los “mártires de Chicago” ofrendaron sus vidas, en 1886, no sólo luchaban por reducir la jornada de trabajo, que en aquella época era de 12 a 16 horas diarias y sin ninguna ley que los proteja en las duras y penosas condiciones laborales, sino también era la lucha por alcanzar derechos ciudadanos.
Y esa es una faceta, la lucha por la democracia y el desarrollo social que ahora vivimos dentro de un proceso de integración, en la que los trabajadores realizan sus actividades en cada uno de nuestros países andinos, pero que no tiene el suficiente impacto en políticas comunitarias sociolaborales.
En ese sentido, el impulsar, difundir y promocionar la validación de acuerdos de carácter comunitario, tal como la Carta Social Andina y la Carta Andina para la Promoción de los Derechos Humanos, es una obligación de cada uno de los trabajadores y trabajadoras andinas.
De manera similar, es necesario insistir en la ratificación del Convenio Sustitutorio Simón Rodríguez por parte de algunos países, en el entendido de que es el lugar de discusión, participación y coordinación en temas sociolaborales para la región andina, resultando ser también una necesidad que se vuelve cada día más imperiosa, a razón de las futuras relaciones que la Comunidad Andina tiene proyectado llevar a cabo con otros bloques regionales.
Para culminar, el motivo por el que en este editorial se haga referencia a uno de los primeros acontecimientos relevantes para el mundo laboral, sin desmerecer otros logros obtenidos, es por la sencilla razón de que para guiar el camino hacia un futuro compartido, muchas veces se debe mirar atrás para entender la dirección que debemos seguir en adelante.
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