VATICINIOS SOBRE LOS ANDINOS

En un artículo realizado por el analista político peruano Mirko Lauer, trae a colación un trabajo realizado hace ya casi media década, específicamente por diciembre del 2000, un grupo de académicos realizó un análisis en el cual desarrollaba un horizonte en el cual se desenvolvería la región andina hacia el 2015. Dicho trabajo se llevó a cabo para la Foreing Intelligence Borrad (CIA) de Washington. En él se hacía comentarios que prácticamente se han sostenido en el tiempo. Ellos son:
- Una nueva generación de empresarios favorecerá una mayor apertura de mercado, pero esos beneficios pueden distorsionar aun más la distribución del ingreso, que ya es la más injusta (desigual) del mundo.
- La región andina luchará con una fuerza laboral poco instruida, inestable gobernabilidad, y una dependencia de productos como el petróleo, el cobre y los narcóticos.
- La región andina va a estar entre los lugares donde se darán conflictos internos provenientes de la represión estatal, sentimientos de agravio religioso y étnico, crecientes presiones migratorias y/o movimientos indígenas de protesta.
- Los países más débiles de la región, sobre todo en la región andina, retrocederán aun más. Algunos países vivirán interrupciones de la democracia causadas por el fracaso en manejar de forma efectiva las demandas populares, el crimen, la corrupción, el narcotráfico, y las insurgencias.
- En los países andinos la competencia por recursos escasos, la presión demográfica y la falta de oportunidades de empleo probablemente escalarán la furia de los trabajadores y alimentarán tácticas más agresivas para el futuro.
- La fatiga frente a la penuria económica y un profundo descontento del pueblo frente a las instituciones políticas, sobre todo los partidos, pueden llevar a situaciones de inestabilidad en varios países andinos.
- El informe señala que la región andina está entre aquellas zonas que al no haberse beneficiado de los efectos positivos de la globalización, mantienen conflictos internos.
Definitivamente estos comentarios, de casi cinco años atrás, son tan actuales que uno se pregunta por la capacidad que tienen los andinos para definir un rumbo estable, tratando de maniobrar de la mejor manera los escasos límites que nos da la globalización. Más aún, si son problemas comunes, lo mejor sería trabajarlos conjuntamente fortaleciendo nuestro proceso de integración andina.
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