ORGANIZACIONES CIVILES COLOMBIANAS
SE EXPRESAN ANTE TLC
En Colombia, la sociedad civil organizada acaba de emitir una Declaración frente al proceso de negociación que se viene realizando con EEUU para la firma de un tratado de libre comercio. En términos generales, el reclamo va por la forma cómo el gobierno viene decidiendo en futuro del país sin hacer partícipe de ello a la sociedad civil, pasándose por mecanismos válidos para una democracia sólida.
Son múltiples las manifestaciones que como muestras de rechazo viene desarrollando ciudadanos en grupos organizados de los tres países que se encuentran tras la firma con TLC con EEUU. Por esto días, organizaciones colombianas acaban de emitir una "Declaración contra el TLC", entre las cuales son partícipes las centrales sindicales de ése país.
Como consecuencia del escaso nivel de información con la que cuentan los ciudadanos colombianos sobre las mesas de negociaciones, en la presente declaración muestran su total rechazo a la firma de este tratado y exigen que los negociadores nacionales se levanten de las mesas de negociación y que cualquier decisión quede supeditada a una consulta a los colombianos. Entre las múltiples razones que tienen se encuentran las siguientes:
- Las políticas que adelanta la administración Uribe están orientadas a pavimentar el camino para la suscripción del TLC e implican la renuncia a la defensa y ampliación de nuestro mercado interno, base de un verdadero desarrollo, y significan, además, el sacrificio definitivo de la soberanía, herramienta indispensable para promover el progreso de la nación.
- Los eventuales aumentos de algunas exportaciones colombianas no justifican que el Estado renuncie a la promoción de políticas para el desarrollo de la nación y a la defensa de su soberanía nacional.
- Los tratados de libre comercio son la profundización del ajuste neoliberal de los últimos 15 años, el libre mercado y las privatizaciones. Sus efectos perjudican particularmente a los sectores con menor capacidad de respuesta ante procesos como la flexibilización del mercado laboral y el debilitamiento de los movimientos sociales.
- El gobierno ya ha cedido en cuestiones muy lesivas para el país. Entre muchos otros aspectos ha aceptado que en 10 años se desgraven completamente las importaciones de bienes industriales y en un poco más las de los bienes agropecuarios, los cuales llegarán con el respaldo de los inmensos subsidios estadounidenses. Ha abandonado la franja andina de precios, ofreciendo en su reemplazo unas etéreas y temporales salvaguardias para algunos productos agrícolas.
- Con el TLC se continuará entregando la infraestructura de los servicios públicos, a las multinacionales, con lo que se elevarán aún más las impagables tarifas. Se permitirá la importación de servicios, autorizando que muchos de ellos se presten desde el exterior. Se restringirá la posibilidad de usar la inversión pública y la contratación del Estado para promover la producción nacional.
- Con el propósito de firmar el tratado se están sacrificando las posibilidades de promover relaciones estrechas con Latinoamérica y demás países del mundo, sobre la base de la soberanía, el beneficio recíproco y el respeto mutuo.
- Además, es especialmente grave que el TLC que se pretende aprobar sustituya aspectos fundamentales de la propia Constitución Nacional, viole principios de la descentralización, la autonomía local y la soberanía nacional en lo político, económico y social, e imponga tribunales privados para la solución de diferencias, lo que irá en beneficio de los intereses transnacionales.
Entre todas estas razones, las Centrales Sindicales advierten sobre el empeoramiento de las condiciones laborales y el aumento del desempleo. La Iglesia se preocupa por las amenazas a la salud pública y la seguridad alimentaria. Numerosas regiones temen la pérdida de margen de acción de los gobiernos locales; varios sectores sociales alertan sobre la violación de derechos fundamentales; los juristas cuestionan la constitucionalidad del tratado; los industriales señalan el rompimiento de las cadenas productivas e incluso muchos exportadores dudan de sus beneficios en un ambiente de creciente revaluación.
Los trabajadores y trabajadoras, el movimiento sindical y en general las organizaciones sociales, los sectores políticos democráticos y progresistas y miles de productores, han manifestado su rechazo al TLC, lo que ha contribuido a que los gobiernos de Colombia y Estados Unidos retrasen su agenda, mientras en los países de la subregión andina aumentan las protestas.
La Declaración termina con la insistencia para que el gobierno suspenda las negociaciones. Además de ello, el manifiesto recalca sobre la posibilidad de que el pueblo se pronuncie aplicando el mecanismo de consulta, habida cuenta del artículo 104 de la Constitución o a través de un referendo.
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