PERÚ: ENTRE EL TLC CON EEUU
Y LA INTEGRACIÓN ANDINA
Mijail Alva*
Luego de ocho años de plazo otorgado por Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela a Perú para fortalecer sus sectores productivos e ingresar a la Zona de Libre Comercio andino, éste país se encuentra en la misma situación de 1997. Algunos puntos sobre el debate realizado por su posible retiro, aunque sus autoridades hayan dicho que esa posibilidad ya está descartada, son las que conforman el siguiente artículo.
En estas últimas semanas se viene debatiendo en Perú la permanencia o retiro de la Comunidad Andina (CAN). Se ha mencionado que teniendo un escaso intercambio comercial intracomunitario, un bajo poder adquisitivo por parte de los consumidores de estos cinco países y acusando que el proceso andino ha sido superado por otras corrientes integracionistas y mecanismos de comercio internacional, se debe revisar todo lo que en materia comercial se refiere, tratados, acuerdos, etc., y analizar el posible retiro del país en mención.
Es llamativa la posición peruana, puesto que considerando que un TLC y un proceso de integración son dos apuestas distintas para la inserción de un país al contexto internacional, ambas no necesariamente tienen que ser excluyentes, como se ha venido tratando al mencionar que el Arancel Externo Común (AEC) andino representaría una camisa de fuerza para el comercio internacional peruano.
Un aspecto importante de ello es que mientras un TLC es esencialmente una serie de rígidos contratos comerciales donde se ofrecen aperturas recíprocas, y mayormente asimétricas, la integración es un proceso con un contenido político, que si bien abarca acuerdos comerciales, toca de igual manera una faceta social, con lo cual lo convierte en un esquema dinámico, ya que es importante analizar el impacto en la sociedad.
Algunas cifras
En Perú, el problema ha surgido porque se encuentra ad portas de ingresar a la Zona de Libre Comercio andino a partir del 1º de Enero del 2006, y un requisito para ello es la reducción a cero de los aranceles que mantiene con respecto a los otros cuatros países. En este camino, se deben desgravar el azúcar proveniente de Bolivia, entre otros productos agrarios de la CAN, y lo que se refiere al petróleo y sus derivados.
En estos temas sectoriales hay mucho por analizar -el cual no es materia de este artículo- y mucho más si consideramos este mismo aspecto en un eventual TLC con EEUU. En lo que sí ambos convergen es en el posible impacto que tendrían en la recaudación fiscal. Según el ministro de economía peruano, Fernando Zavala, la caída en la recaudación arancelaria por el TLC con EEUU será 0,3% del PBI (US$ 210 millones) en el 2007, y de ello no hay que preocuparse porque ya está previsto en el Marco Macroeconómico Multianual del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Es decir, la situación está controlada.
Haciendo algunos cálculos, el Perú en lo que se refiere sólo a combustibles es el mayor importador en el comercio intracomunitario, con un 80% para el año 2001 (de 770 millones de dólares comercializados), mientras que en el rubro agricultura sólo participa en un 10.8% (de 63 millones de dólares). De acuerdo a ello, es de esperar que el ingreso fiscal sea mucho mayor en el caso de los combustibles, más allá de cualquier tasa arancelaria. Según Humberto Campodónico, economista peruano, considerando las importaciones por US$ 1,365 millones de estos países en el 2004, a un arancel promedio de 9,5%, la reducción del arancel a 0 significa para el MEF una menor recaudación de, aproximadamente, US$ 130 millones, el 0,19% del PBI 2004. Las cifras hablan solas.
Relaciones con otros bloques
Desde otro ángulo se tiene el tema de las relaciones con otros bloques regionales ya constituidos. La Unión Europea, con el que la CAN viene desarrollando un análisis acerca de la profundidad de la integración andina en los países que la conforman, ha dicho que no le interesa realizar negociaciones con países de manera individual, y es por ello que parte de su acercamiento se debe a su interés por crear estructuras similares a las que funcionan en su espacio regional, donde la participación de representantes de los países miembros es necesaria y vital.
En Perú hay una opción poco verosímil y de última hora que se maneja, y es la de implementar el arancel externo común andino pero sólo en la relación con la Unión Europea, mas no con el resto de países con el cuál se podría establecer relaciones comerciales. Es decir, mantener un esquema comercial en un contexto de franco proceso de integración.
Otras consideraciones
Hay dos consideraciones adicionales a las cuales se tiene que prestar atención a la hora de tener estos mensajes negativos y un poco especuladores sobre la permanencia peruana en la CAN. Una de ellas es el hecho de que ya existen relaciones comerciales comprometidas entre empresas de los países andinos que han sido realizadas bajo el entendido de que se iban a implementar los acuerdos de la CAN. Otra consideración es que el incumplimiento sistemático de los compromisos por parte del Perú llevaría a una situación en que los países andinos a los que destinan sus exportaciones tomarían medidas compensatorias, como ya lo ha planteado Bolivia ante la cancillería peruana.
Para finalizar, la evaluación pasa por sopesar el impacto político a nivel internacional contra el impacto económico -y curiosamente también político- de una salida peruana al proceso andino. El mensaje que se proyecta es la de un país que se maneja por las coyunturas, sin una política comercial externa definida a futuro.
*Economista
Instituto Laboral Andino
ILA
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