FRENTE A UNA CRISIS O FRENTE A UNA OPORTUNIDAD
En las últimas semanas un tema que ha dominado la escena regional es sin duda la grave crisis por la que atraviesa la Comunidad Andina.
El detonante lo produjo el pedido formal de retiro de Venezuela, aunque lo cierto es que dicha crisis venía incubándose hace muchísimo tiempo atrás. Desde el aceptar un ATPDEA que excluía a Venezuela y más recientemente las negociaciones bilaterales de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos por parte de Colombia, Ecuador y Perú, así como el pedido de Venezuela de ingresar como socio pleno al MERCOSUR; por no hablar de la falta de real compromiso por consolidar el proyecto andino de integración regional que desde hace años venía avanzando a la deriva.
Quizá, como muchos dicen al final del túnel este la luz y esta crisis sea la oportunidad para redireccionar el proyecto y hacerlo avanzar cualitativamente por rutas sin retorno que suponga para sus habitantes beneficios concretos que nos haga a todos orgullosos de llamarnos ciudadanos andinos. En resumen un proyecto que permita hacer de la región andina una región con cohesión social.
Es en esa perspectiva es que debe evaluarse los últimos pronunciamientos del Consejo Consultivo Laboral Andino que a partir de su firme compromiso con la integración andina, entiende necesario un cambio profundo que retome los compromisos iniciales que guiaron a sus fundadores para hacer de la CAN una verdadera comunidad de naciones. En ese sentido es necesario pasar revista por el déficit que nuestro proceso de integración ha venido acumulando y relanzar el mismo con un nuevo dinamismo.
Iniciativas tales como fortalecer el Parlamento Andino, dotándolo de capacidad legislativa, reformar el Tribunal Andino de Justicia para darle competencia en materia de derechos humanos de los ciudadanos andinos; para lo cual resulta indispensable darle carácter vinculante a la Carta Andina para la promoción y defensa de los Derechos Humanos; elevar sustantivamente el Presupuesto comunitario, asignarle recursos a los órganos de participación de la sociedad civil, son algunos de los muchos cambios que la CAN necesita para oxigenarse y tener la vitalidad necesaria para recorrer el presente siglo.
Esperamos que la próxima Presidencia cuente con la decisión y fuerzas necesarias para lograr los consensos necesarios y los Gobiernos de los cinco países encuentren, más allá de sus opciones políticas, que la integración andina constituye una fortaleza económica que no podemos darnos el lujo de perder.
El Presidente Evo Morales, próximo Presidente pro tempore de la Comunidad Andina tiene una triple y gigantesca tarea, sacar a la Comunidad Andina de la crisis que afronta, generar al interior de los órganos comunitarios una dinámica que devuelva seriedad y optimismo en el proceso y por si fuera poco gobernar con sabiduría su propio país. |