LA MIGRACION LABORAL, ES REALMENTE UNA OPORTUNIDAD DE DESARROLLO?
Sorely Calixto Peñafiel (*)
Según la División de la Población de la ONU, el número de migrantes internacionales hoy asciende a casi 200 millones, lo cual equivale a la población de Brasil, quinto país más poblado del mundo. Y las remesas que envian los emigrantes de América Latina y el Caribe ascenderían a 60 000 millones de dólares, según el BID.
Para América Latina , el migrante esta desempeñándose como agente de cambio tanto para los países en donde se asienta como para los países de origen, representando una oportunidad de desarrollo económico.
En palabras de Stiglitz “el desarrollo económico de un país está insertado en su organización social, de manera de abordar las inequidades estructurales requiere no sólo cambios económicos, sino también transformaciones de la sociedad misma.”
La importancia de este fenómeno trasciende más allá de lo económico y se inserta en una esfera social y cultural que se observa en la formación del capital social, que se expresa a través de las relaciones de cooperación y coordinación; asociatividad en redes y valores basados en la confianza.
Son estas redes sociales y familiares las que en un principio hicieron y hacen posible hoy en día la inserción laboral del emigrante. En la actualidad existen iniciativas interesantes que han intentado darle un valor agregado a las remesas; integrándolas a iniciativas de desarrollo local que involucran a las comunidades de origen, emigrantes, familias, instituciones de asistencia técnica, instituciones de crédito y municipios.
Las remesas se han canalizado; de dos maneras: Las Remesas individuales a través de canales formales e informales, destinadas en su mayoría al consumo, a la salud y educación, aunque esta última representa una inversión en capital humano. Otra parte de las remesas individuales totales son canalizadas como: inversión personal de sostenimiento, como el mejoramiento de las condiciones de vida, compras de terrenos, capital de trabajo y activos fijos para pequeños negocios familiares o unidades agrícolas e inversión empresarial, que esta destinada a negocios en la localidad como restaurantes y tiendas.
Las Remesas Colectivas; las cuales se han destinado en su mayoría al patrocinio de fiestas religiosas, obras comunitarias y muy pocos proyectos de tipo empresarial.
A nivel de América Latina el grado de desarrollo de los vínculos de solidaridad y cooperación son variados y esto ha permitido que algunos países tengan las condiciones para poder emprender proyectos de uso de remesas colectivas e individuales de manera exitosa. México; debido a su historial migratorio es uno de los pioneros en trabajar con proyectos con remesas colectivas y culturales, sus asociaciones de migrantes mexicanos (comunidades trasnacionales) tienen una larga trayectoria; cuya confianza entre los miembros ha sido construida a través de una etnicidad regional que se basa en la identificación de estos con sus comunidades de origen y han puesto un esfuerzo especial en mantener su cultura. Un ejemplo es el programa 3*1 de Zacatecas; este programa consiste en que por cada peso que envían los emigrantes a México, los gobiernos federales, estatales y municipales donan un peso, respectivamente, para determinados proyectos de desarrollo en las comunidades de origen. Entre los proyectos financiados se encuentran la pavimentación de calles y caminos, remodelación de escuelas abastecimiento de agua potable y electricidad. Este programa ha tratado de ser implementado por otros gobiernos locales, muchos clubes de migrantes han planteado que este programa debe evolucionar a proyectos que generen empleos, solo un 4% de estas iniciativas son de carácter productivo.
También existen países de América Central como Nicaragua, Guatemala, Honduras y El Salvador; donde las remesas individuales están dirigiéndose a actividades productivas donde además se enfoca en las zonas rurales, pasando de una visión de subsistencia a una más empresarial. En el caso del El Salvador se lleva a cabo el programa Unidos por la solidaridad, donde se ejecutan obras como centros deportivos, estadios municipales, unidades de salud y pavimentación de calles.
Sin embargo existen otros países como el Peru en el cual se ha avanzado muy poco en encontrar alternativas de inversión de estas remesas individuales, concentrándose en su mayoría en la inversión en inmuebles, y los casos de envió de remesas colectivas son muy escasos y muchas veces la colectividad y solidaridad desaparece, cuando el emigrante sale del país de origen, no solo con sus comunidades sino incluso, con sus propias familias.
En el caso de Colombia se ha trabajado muchos proyectos de codesarrollo con la comunidad de migrantes de Madrid. Entre los proyectos se encuentran capacitaciones con fines productivos a mujeres y construcción de viviendas.
Ecuador también ha desarrollado proyectos con poblaciones indígenas y sistemas de apoyo productivo para familias de migrantes ecuatorianos. España esta promoviendo un proyecto de reorientación de flujo de remesas en iniciativas empresariales. En este programa participarán la ONG española Acsur Las Segovias y, por parte de Ecuador, la asociación de migrantes Inti-Ñan y la Fundación Jatari, en vínculo con las comunidades de origen.
Alrededor de mil ecuatorianos de la comunidad saraguro residente en Valencia se involucrarán en el programa que favorecerá a otras 3.000 en Loja y Zamora Chinchipe.
El plan implica aperturar una caja de ahorro y crédito, que a través de los microdepositos pueda dar inicio a microcreditos. Los envíos colectivos pretenden reducir los costos de transacción para favorecer proyectos turísticos, educativos y agrícolas.
Hoy en día la migración ha cambiado de rostro, las remesas tienen un impacto significativo en las áreas rurales y la mayoría de los migrantes son mujeres. Estas características particulares cambian el contexto en el cual se puede incidir.
Las condiciones y las características de los países de destino, de los países de origen y de los emigrantes; son decisivas para determinar el éxito de los proyectos que trabajan con remesas individuales, cuestiones como la sostenibilidad de las remesas en el tiempo, los montos de las remesas, las características de las personas que emigran (grado de educación, sexo, si posee o no parientes en el país de origen, si tiene o no intenciones de regresar, etc), las ventajas competitivas o comparativas potenciales que pueda ofrecer la zona de origen del migrante para el desarrollo de proyectos productivos; determinaran su rentabilidad.
Un camino que facilitaría que las remesas se vuelvan productivas es la reducción de los altos costos de envío; que no permiten el acceso de las familias de los trabajadores al sistema bancario. Una vez logrado esto, los bancos deberían de ofrecer una mayor diversidad de servicios, como por ejemplo fomentar el micro crédito para la instalación de pequeños negocios. La mayoría de los Bancos no logran canalizar estas remesas hacia proyectos productivos y solo ofrecen créditos hipotecarios o seguros.
Aunque estas posibilidades son limitadas; los hogares receptores en zonas rurales en su mayoría no cuentan con una garantía legal para solicitar un préstamo y los montos de las remesas que reciben son pequeños, por lo que no son atractivos para el sistema bancario privado, es allí donde se podría trabajar con los bancos estatales o instituciones de cooperación.
Para el caso de los proyectos con remesas colectivas el ingrediente fundamental es la confianza, la solidaridad y cooperación, elementos que han logrado construirse y afianzarse con el tiempo y que implican todo un proceso para el caso de los países que todavía tienen un desarrollo incipiente en este aspecto.
En conclusión, estos proyectos productivos no representa el camino a través del cual se saldrá de la pobreza y la desigualdad, pero podría constituir una opción de mejoría para un sector que tiene las posibilidades potenciales para lograrlo. Estas iniciativas enfocadas hacia actividades productivas pueden ofrecer posibilidades de empleo y desarrollo y lo mas importante incidir en las zonas rurales que son las mas pobres en la mayoría de los países de América Latina.
(*) Economistas ILA.
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