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Impacto de las negociaciones del Acceso a los Mercados de Productos No Agrícolas (AMPNA) en la OMC, sobre el empleo en los países en desarrollo

Los productos del AMPNA incluyen el pescado y sus productos derivados, la madera y productos forestales, la electrónica, productos manufacturados, productos para vehículos automóviles, maquinaria, textiles y vestido, artículos de cuero, productos químicos y productos mineros.


¿Qué temas se tratan en las negociaciones del AMPNA?

Las negociaciones se centran en los productos no agrícolas como los productos industriales y los recursos naturales (materias primas) así como los productos de la pesca y la silvicultura.

Tienen por objeto disminuir los obstáculos al comercio mediante la reducción de los derechos arancelarios, lo que significa que prácticamente todos los sectores industriales, silvicultura, pesca y minería, se reducirán los
aranceles.

¿Cuáles son los aspectos más importantes que conviene examinar?

El resultado de dichas negociaciones será trascendental ya que en numerosos países en desarrollo los aranceles son altos (tanto los aranceles consolidados como los aplicados). En los países en desarrollo el arancel consolidado medio es del 29%.

Las propuestas de los países desarrollados en las negociaciones suponen fuertes reducciones arancelarias para los países en desarrollo, que serán mucho mayores que las de los países desarrollados. Los recortes, según las propuestas actuales, serán mucho mayores que las reducciones en la agricultura.

Los países desarrollados desean obtener fuertes reducciones arancelarias de los países en desarrollo a fin de tener acceso a dichos mercados, y que los recortes en los niveles más altos sean tan importantes que incidan en los aranceles aplicados (el arancel que su país aplica actualmente a un bien determinado). Si se reducen los aranceles aplicados, los productos de otros países pueden entrar en su país a un precio inferior. Esto podría conducir a pérdidas de empleo en las empresas que no son suficientemente competitivas. Mientras más profundo sea el recorte mayor será el impacto que tenga.

Las propuestas que se hallan sobre la mesa tienen por objeto conseguir recortes en los aranceles consolidados de 66-75%. Un arancel consolidado (que es el nivel máximo) del 30% se reducirá a un arancel consolidado del 7.5% (con un coeficiente de 10) y a un arancel consolidado del 10% (con un coeficiente de 15).

Incluso un coeficiente de 30 conducirá a un recorte del 50% en el arancel consolidado y resultará en un nuevo arancel consolidado del 15%. De modo que se requiere un coeficiente alto para evitar recortes arancelarios importantes y en especial, para evitar recortes en los aranceles aplicados, que tendrían una incidencia en las industrias.

Pero lo que es peor es que las fuertes reducciones en los aranceles consolidados (de 30% a 7.5%) significan que su país se vería imposibilitado a elevar el arancel nuevamente mas allá del 7.5% en el futuro, ya sea para proteger ese sector o desarrollar la industria en algunos sectores. En consecuencia, los países en desarrollo tendrán que salvaguardar su estructura industrial actual, lo que tendrá un impacto importante en las políticas industriales y de desarrollo.

¿Qué países están sujetos a reducciones de aranceles?

Los países de América Latina que habrán de aplicar la fórmula para la reducción de aranceles son: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú, Uruguay y Venezuela; en África, los países que la aplicarán son Sudáfrica, Tunes, Egipto y Marrueco; en Asia, los países son India, Indonesia, Corea, Malasia, Pakistán, Filipinas, Singapur y Tailandia. De la región árabe son Bahrein, Israel, Turquía, Kuwait, Qatar y los EAU.

Algunos países podrán gozar de mayor flexibilidad por ser pequeños y vulnerables, pero esta flexibilidad no se ha negociado aún. Mientras más bajo sea el coeficiente para el primer grupo de países (y mientras más altos sean los recortes de aranceles), menor será la flexibilidad que se conceda a las economías pequeñas y vulnerables. Obtendrán menores recortes arancelarios (que supone un coeficiente más alto) o se beneficiarán de disposiciones de flexibilidad del párrafo 8 (exenciones o menores recortes para un determinado porcentaje de líneas arancelarias). Los países pequeños y vulnerables en las Américas son: Belice, Bolivia, las islas del Caribe, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Nicaragua, Panamá y Paraguay. En África son Botswana, Gabón, Swazilandia y Namibia. En Asia son Mongolia, Papúa Nueva Guinea y Fiji.

¿Cuál es la postura de los gobiernos en la OMC?

Algunos países están seriamente preocupados por la evolución de las negociaciones del AMPNA y han constituido un grupo denominado AMPNA 11 (que incluye a Argentina, Brasil, Venezuela, Egipto, Tunes, Namibia, Sudáfrica, India, Indonesia y Filipinas).

La postura de Brasil dependerá del resultado de las negociaciones sobre la agricultura. Si obtienen bastante en ese campo, estarán dispuestos a ofrecer más en lo tocante al AMPNA. La pérdida de empleos y los ajustes les preocupa menos, si bien están más implicados en el grupo AMPNA 11 que antes.

Chile, Colombia, Costa Rica y México son bastante favorables a recortes arancelarios fuertes. (Esto también se puede explicar por los acuerdos bilaterales que han concluido con los EE UU: tienen menos que perder; pero la decisión implicará la apertura de sus mercados al mundo entero no sólo a EE UU). Lo mismo se puede decir de los países árabes y países como Corea, Singapur, Malasia, y Hong Kong.

En lo que se refiere a Uruguay, Perú y Tailandia, no se sabe exactamente cuál es su postura. Turquía está a favor de recortes importantes excepto en el sector de los textiles y confección. Perú y Tailandia están negociando un Acuerdo de libre cambio con los EE UU.

¿Qué deben hacer los sindicatos en esos países?

Dos cosas: En primer lugar, deberán examinar de qué manera los coeficientes propuestos incidirán en sus aranceles y qué sectores se verán afectados desde el punto de vista del empleo.

En segundo lugar, deberán hacer una labor de presión ante sus gobiernos y advertirles acerca de los posibles efectos de los recortes arancelarios en términos de desempleo y trastornos sociales. Se debe evitar que se plantee un elemento de compensación entre la agricultura y el AMPNA, que tengan efectos duraderos en el empleo y el desarrollo industrial en los países en desarrollo cuando los ministros se reúnan en la sala verde.

Es preciso emprender una labor de presión sostenida para evitar que se produzcan recortes arancelarios importantes en sus países.

Es importante en este momento determinar qué sectores son los más vulnerables en materia de empleo. Cada país deberá definir sus sectores sensibles, por ejemplo, el sector automovilístico, ropa, textiles, electrónica, muebles, componentes de automóvil, televisores, papel, cobre, etc., en base a la importancia del empleo en dichos sectores.

Una vez que se conozcan esos sectores, podríamos examinar los aranceles consolidados y aplicados en todos esos sectores y realizar simulaciones con diferentes coeficientes examinando su impacto.

El trabajo de presión ante los ministros es de suma importancia, así como lo son las acciones a nivel nacional e internacional que pongan de manifiesto los peligros de las propuestas actuales y que se opongan rotundamente a ellas.

Los sindicatos de los países desarrollados deberán mostrar su solidaridad con sus compañeros y compañeras del sur cuyos gobiernos están sometidos a una presión enorme para conseguir que reduzcan sus derechos arancelarios de forma sustancial. Deberían hacer presión ante sus gobiernos a fin de que cesen las demandas desproporcionadas que esos gobiernos están haciendo. Los países desarrollados están dispuestos a recortar sus aranceles consolidados entre el 20 y el 25% mientras que exigen que los países en desarrollo reduzcan sus aranceles consolidados en 70%. Esto vulnera claramente el principio de no reciprocidad plena según el cual los recortes de los países desarrollados deben ser superiores a los de los países en desarrollo.

 
   

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