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Comentarios sobre el Estudio conjunto de la Oficina Internacional del Trabajo y la Secretaría de la Organización
Mundial del Comercio

Sorely Calixto Peñafiel (*)

El Estudio “Comercio y Empleo: Los retos de la Investigación sobre las Políticas”, pone de manifiesto las lamentables diferencias que existen entre los países industrializados y los países en desarrollo con respecto a las los efectos del comercio en el empleo e incluso señala que existen diferencias entre los mismos países en desarrollo.

A su vez expresa centrar la mirada en la relación entre el crecimiento basado en la apertura comercial y la cantidad y la calidad de los empleos que se generan.

Los cambios en la cantidad de empleos se explican por la creación de empleo en unos sectores y la destrucción en otros, que por las “leyes económicas” se reasignan según la eficiencia de las empresas en determinados sectores dependiendo del país. Pero ¿que tanto empleo genera el comercio en relación al empleo total que se genera en cada economía?

“En 2005, la fuerza de trabajo mundial era de 2.800 millones de personas, de los cuales 550 millones correspondían a países de la OCDE, aunque el comercio y la IED tienen una importancia cada vez mayor en la economía mundial, la mayoría de los empleos del mundo no están todavía afectados por esos factores. Tal cosa se puede afirmar de los países industrializados y en desarrollo. En los primeros, más del 70 por ciento del empleo total corresponde a los servicios y, a pesar del crecimiento reciente del comercio en este sector, la mayor parte de él consiste en actividad no comercializable. En los segundos, especialmente en los países de bajos ingresos, el grueso del empleo corresponde todavía a la agricultura de subsistencia y a la economía informal, que son también, en su mayor parte, actividades no comercializables. Por consiguiente, para la mayoría de la población trabajadora del mundo son todavía el nivel de desarrollo y los resultados de las economías nacionales en las que trabajan los que determinan sus perspectivas de empleo e ingresos.” (pag 19)

Dentro de la estructura del empleo mundial, se han registrado cambios producto de la globalización, que deben ser considerados en el análisis sindical. La agricultura, aunque con tendencia a decrecer, representa el 40% del empleo mundial, en su mayoría en los países en desarrollo, la industria se mantiene y representa el 21% pero esto implica una creación de nuevos empleos especialmente en los países en desarrollo y finalmente el sector servicios que ha incrementado su porcentaje de participación en el empleo en todo el mundo.

Para EE.UU. y los países en transición de la UE (países desarrollados) los efectos de la liberalización comercial se entremezclan con los de la tecnología y la inmigración e incluso cuando en los estudios logran aislarse no hay una conclusión definitiva con respecto a su influencia en la diferencia salarial entre los trabajadores cualificados y no cualificados.

Para el caso de Asia Oriental (países en desarrollo) en su mayoría los estudios coinciden en que la diferencia de salarios entre trabajadores cualificados y no cualificados disminuyo a los decenios siguientes a la liberalización del comercio. Sin embargo para los otros países que conforman las economías en desarrollo, como AL la conclusión es unánime;

“En América Latina, los datos indican que la liberalización del comercio ha coincidido con una mayor desigualdad de ingresos y salarios. La Argentina emprendió la liberalización del comercio de 1976 a 1982 y después de nuevo de 1989 a 1993. El coeficiente de Gini aumentó de 36 en 1975 a 42 en 1981 y a 47 en 1989, lo que denota un aumento de la desigualdad de los ingresos Las diferencias de salarios en función de la cualificación aumentaron en el primer período pero disminuyeron en el segundo. Chile procedió a la liberalización entre 1975 y 1979 y el coeficiente de Gini aumentó de 46 en 1971 a 53 en 1980. La diferencia de salarios entre los diferentes niveles de cualificación aumentó también. En Costa Rica, la liberalización se realizó de 1987 a 1993, el coeficiente de Gini aumentó de 42 en 1986 a 46 en 1989, y aumentó asimismo la diferencia de salarios. Por último, durante el proceso de liberalización de México, entre 1985 y 1988, el coeficiente de Gini también aumentó: de 50 en 1984 a 54 en 1989. Habida cuenta de que los trabajadores pobres de los países en desarrollo tienen un nivel educativo limitado, no serán los principales beneficiarios de la globalización si la apertura va de la mano de un aumento de la diferencia de salarios entre la mano de obra cualificada y no cualificada.” (pag 55)

Existe una relación que es muy clara para los países de Latinoamérica, a una mayor apertura comercial una mayor desigualdad de ingresos y salarios. Si bien es cierto como lo explica el documento la relación no es la misma para los países de Asia Oriental, las características particulares del momento y la manera como se abrieron los mercados en Latinoamérica y la naturaleza de las instituciones podrían ser la explicación de esta diferencia. Y allí surge la pregunta, ¿podemos generalizar que la teoría económica se cumple para cualquier economía?; la evidencia empírica en este estudio revela que las condiciones en cada una de las economías pueden variar los resultados esperados por la teoría económica.
Los resultados de este informe deben suscitar reflexión entre los investigadores de las economías de AL, para que de alguna manera se genere un esfuerzo mayor para incluir las características particulares de las economías en los modelos que han sido diseñados para países con condiciones económicas, sociales, laborales y comerciales diferentes a las nuestras.

Es así como el estudio afirma, que hay nuevos factores en la relación Comercio-Empleo, que no habían sido considerados en las proyecciones sobre el empleo por parte de la teoría comercial, como el efecto de la IED, la naturaleza del comercio (como el comercio entre países industrializados en lugar del comercio entre países en desarrollo y países desarrollados), la importancia del cambio tecnológico y los efectos de una mayor apertura en la elasticidad de demanda de mano de obra.

Además seria favorable explorar propuestas metodológicas que pudieran complementar la información y tener un mejor conocimiento de la realidad. El caso concreto del coeficiente de Gini, que mide la distribución del ingreso, podría ser complementado con indicadores de polarización.

Si se analizara los incrementos de desigualdad reportados por los coeficientes de Gini, complementando la información con indicadores de polarización, para el caso de AL; es muy probable que no solo haya empeorado la concentración de los ingresos sino que además exista un patrón de crecimiento desigual que se concentra en pocos “grupos”. Una hipótesis probable es que se estén formando grupos, donde sus miembros tengan características muy similares entre ellos (homogeneidad interna); pero si se hace una comparación entre grupos los miembros presentarían características muy diferentes (heterogeneidad entre grupos). Esto significa que si separamos la sociedad en dos grupos, uno de pobres y otro de ricos y se distribuye los ingresos de tal manera que dentro de cada grupo todos perciben ingresos homogéneos, pero si se comparan los ingresos por grupos, estos estarían totalmente bipolarizados, lo que explicaría la desaparición de la clase media en muchas sociedades latinoamericanas.

Otro de los factores estudiados es la percepción creciente de la inseguridad entre los trabajadores, los estudios confirman que el comercio en combinación con la IED, intensifica la inestabilidad de los mercados de trabajo.

Es allí donde surge un conflicto; entre ser eficiente, que esta ligado a cambios en las cantidades de empleo; y la protección, que esta ligado a la calidad del empleo.

La eficiencia que esta relacionada con una mejor asignación de los recursos productivos entre ellos el trabajo permite explotar las ventajas comparativas, que se traduce en perdidas de empleo en unos sectores y creación en otros, pero la realidad parece contradecir en su totalidad a la teoría, ya que la redistribución del empleo se produce dentro de los mismos sectores mas que entre ellos, lo que significa que es mas fácil para un trabajador encontrar empleo en el mismo sector en donde se había venido desenvolviendo que trasladarse a otro. Esto somete al trabajador a una inestabilidad que en combinación con una seguridad social no universal produce un binomio crítico para los trabajadores y las sociedades. Es allí donde la regulación del estado debería buscar compensar las debilidades de la economía para maximizar el bienestar de la sociedad.

Al liberalizarse el comercio, el trabajador (tanto de los países industrializados como de los países en desarrollo) experimenta una inestabilidad mayor que menoscaba el poder de negociación de los sindicatos.

“Slaughter (de próxima publicación) encuentra una correlación significativa desde el punto de vista estadístico y económico entre la reducción de la sindicación en los Estados Unidos y el incremento de las entradas de IED. Dado que las filiales de multinacionales extranjeras que invierten en los Estados Unidos tienen, de hecho, tasas de sindicación mayores que las empresas radicadas en los estados Unidos, esta correlación no puede reflejar un desplazamiento de los afiliados de los sindicatos hacia dichas filiales. Es más probable, en cambio, que refleje cambios en el poder de negociación de los trabajadores en las empresas estadounidenses, coherente con la relación teórica entre la IED y la elasticidad de la demanda de mano de obra.” (pag 64)
Lo que corresponde con lo que se ha venido observando a nivel de AL, las menores tasas de sindicación en las filiales de empresas multinacionales en AL, reduce el poder de negociación de los sindicatos que a la larga van recortando derechos laborales amparados por los convenios de la OIT, a pesar que en sus países de origen se tengan derechos que en sus filiales de AL no, pero la constante competencia por abaratar la mano de obra, limita a los sindicatos de AL a negociar una mejora en sus derechos por que se ven amenazados con ser reemplazados por otro trabajador que si acepte esas peores condiciones.

Los incrementos en las diferencias salariales entre los trabajadores cualificados y no cualificados, o las diferencias en los ingresos representan un gran reto al que tienen que enfrentarse los países en desarrollo en especial los latinoamericanos.

Este estudio es un primer avance que debería ser tomado en cuenta por los Gobiernos andinos, que están negociando acuerdos comerciales, para conocer mejor la interacción entre el comercio y el mercado de trabajo y como afectan estos al bienestar de sus poblaciones.


(*) Economista del ILA.

 
   

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