Bush y la agenda sudamericana
“La inmigración fue un tema común y el mensaje fue claro: ‘EE.UU. aplicará el mandato de la ley a la hora de actuar contra la inmigración ilegal’”
Óscar Ugarteche (*)
Los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, firmaron un acuerdo para impulsar la colaboración de ambos países en el mercado mundial del etanol. |
La reciente gira de George W. Bush acarreó la pregunta de todos sobre si fue realizada para reactivar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y para combatir la influencia de Hugo Chávez en América Latina. Esa pregunta quedó absuelta una semana antes de la gira, cuando en una reunión en el Hispanic American Chamber of Commerce el presidente de Estados Unidos anunció que pondría a disposición de América Latina US$75 millones para enseñar inglés a los jóvenes y US$385 millones para la venta de viviendas a bajo costo. Es posible que el mandatario estadounidense pensara que América Latina es Namibia, donde esos montos podrían tener alguna significación.
En Brasil, primero habló de que EE.UU. es un pueblo ¡compasivo! Luego, abrazado de Lula, dijo que había que llegar a tener criterios de estandarización del etanol para el comercio internacional y que había que hacer una convención sobre ese punto. Lula propuso la liberalización del comercio de etanol en Estados Unidos. La respuesta fue: “No”. No se quitan los aranceles, ni los otros gravámenes fijos, ni las cuotas. La tecnología del etanol es brasileña y el país que más lo produce en el mundo es Brasil, de modo que lo de la estandarización probablemente tenga que ver con la venta de nuevas tecnologías de refinación. Ese fue el cenit de la gira. De allí se fue para abajo.
El anuncio de la visita al Uruguay sirvió para precipitar antes una visita de Lula a Tabaré Vázquez y a que el primero propusiera un trabajo más cercano con el fondo para el desarrollo de zonas atrasadas y más recursos para el desarrollo de infraestructura vial. Vázquez hubiera querido empujar su TLC con EE.UU., pero la oferta del Mercosur es tentadora. La pregunta es si ahora el Mercosur le va a hacer caso al Uruguay, el pequeñito del esquema de integración atlántico.
En su tercera parada en Colombia, donde el TLC es un asunto acuciante para el gobierno de Uribe, el presidente Bush le ofreció sus mejores oficios. En Guatemala prometió apoyo para la seguridad interna y en México ofreció seguridad y pidió a cambio la industria del petróleo. El Gobierno Estadounidense está muy interesado en la privatización de la industria estatal del petróleo, por razones de seguridad energética. Pemex, empero, cubre casi la mitad del gasto público (10% del PBI) del país. Cuando el socialcristiano Felipe Calderón le propuso renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) por los daños que tienen en el campo mexicano, la emigración, el costo de la propiedad intelectual y el medio ambiente, la respuesta fue: “No”.
La inmigración fue un tema en común con todos, incluyendo Uruguay. El mensaje claro fue: “EE.UU. aplicará ‘el mandato de la ley’ a la hora de actuar contra la inmigración ilegal”, dijo Bush. La imagen de ignorante, mezquino e inescrupuloso ha quedado grabada en la región de 650 millones de personas que ya saben dónde no son bienvenidas y a quién no les interesa. Tiene en América Latina la misma popularidad que Herbert Hoover en 1932.
Al otro lado, el lunes 12 de marzo se reunió en Buenos Aires, a instancias del Ministerio de Economía de Argentina, un grupo de representantes de algunos ministerios de Economía sudamericanos para avanzar en el tema del Banco del Sur. Con el endose explícito de Brasil a la iniciativa venezolana, esta ha ido tomando cuerpo y ha sido acogida por el Gobierno Argentino, el que ha ofrecido la infraestructura del Fonplata como base. El Fonplata es el Fondo de Desarrollo de la Cuenca del Plata, que se desarrolló para financiar comercio y obras entre los países ribereños al Río de la Plata en la década del 70. El objeto del Banco del Sur es ser una entidad regional de desarrollo, ajena a las condiciones económicas de los bancos basados en Washington. La integración expresada en el Banco del Sur podrá ser fusionando al Fonplata con la Corporación Andina de Fomento, entidad grande y con mucha experiencia, cuyo prestigio le permite fondearse internacionalmente a tasas bajas. Esto sería el lado financiero de la fusión entre la Comunidad Sudamericana de Naciones (CAN), el Mercosur y el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA) para establecer la sede de la CAN.
La búsqueda de una moneda única y de un fondo sudamericano para bonos y la coordinación de políticas económicas son temas de la agenda derivadas del proceso de formación del Banco del Sur. De hecho, los primeros Bonos del Sur se emitieron en el mercado internacional fusionando Argentina y Venezuela en un bono. Por su parte, el tema del fondo monetario regional sigue su curso con las previsibles
ausencias.
El fracaso potencial del TLC con EE.UU. podría regresar a los países al ámbito sudamericano. El tema allí será la conquista de mercados que nunca se han cultivado. Mientras tanto, los estancamientos en los procesos de integración comercial de las economías sudamericanas deberán resolverse si lo demás ha de avanzar. Finalmente, hay una voluntad en común en Sudamérica. Parece que Bush creyó que iba a Namibia, donde los nativos son muy pobres y no tienen una agenda propia. No es Namibia y hay agenda.
(*)Investigador de la UNAN, de México
Publicado en el Diario El Comercio, 30 de Marzo del 2007.
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