La Integración entre los países miembros de la CAN y el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea
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El Secretario General de la CAN, Freddy Ehlers, posa con algunos embajadores de países europeos, luego de la rueda de prensa en Lima, donde anunció que Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú decidieron, en una reunión ampliada del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores, que las negociaciones con la Unión Europea se lanzarán durante la Cumbre Presidencial Andina que se celebrará en la ciudad boliviana de Tarija.
Foto: AGENCIA EFE / Paolo Aguilar |
La Comunidad Andina se encuentra en una etapa decisiva para su fortalecimiento, no solo por que se encuentre negociando un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea y por que se haya incorporado Chile como miembro asociado, sino por que ante estos nuevos retos que se presentan se hace mas notoria y evidente las diferencias y asimetrías que existen entre los países miembros.
Si bien es objetivo y parte del proceso ir nivelando esas diferencias, es responsabilidad de cada uno de los países miembros haberlas internalizado hace mucho tiempo y no solo eso, sino reconocer que ante cualquier reto que tengan que enfrentar tendrán que tomarlas en cuenta. Ese es el compromiso que se asume cuando se forma parte de un Sistema de Integración, como lo es la CAN.
Sin embargo existen objetivos comunes y en los cuales deberiamos poner mucho esfuerzo, como son la lucha contra la pobreza y el hambre, la educación, la igualdad de genero, el derecho a la salud y la sostenibilidad del medio ambiente.
Por lo tanto es importante que los medios que cada país elija para lograr estos objetivos comunes, realmente sean efectivos para este proposito. Por ello es prudente una evaluación conjunta, una decisión individual y finalmente un respeto reciproco entre paises.
La negociación CAN-UE se tornó complicada cuando Bolivia se negó a negociar temas sensibles como propiedad intelectual, servicios, inversiones y compras estatales, por lo tanto entendemos que no existen desacuerdos aun entre la CAN y la UE, sino diferencias entre los países miembros de la Comunidad Andina.
En medio de esto, surge una pregunta que nos hacemos los ciudadanos de los países miembros de la CAN con respecto a los cuatro temas sensibles, que según evaluación del país miembro de Bolivia no esta dispuesto a negociar. ¿Cuáles son las ventajes y las desventajas que traen consigo la incorporación de esos temas en las negociaciones para los ciudadanos de los países miembros que si están dispuestos ha incorporarlos? Creo que nuestros gobiernos tienen la responsabilidad de explicar a sus ciudadanos las razones, así como Bolivia tiene la obligación de explicar cuales son los riesgos que ha detectado que lo obligan a retirar estos temas de la negociación.
Todo esto como parte de un proceso transparente en el Acuerdo de Negociación CAN-UE, que permita una verdadera participación de la sociedad civil donde todos podamos tener la posibilidad de expresar lo que pensamos, tener la libertad de poder discrepar, tener la responsabilidad de hacer propuestas, plantear mejoras si son pertinentes y finalmente hacer un seguimiento a la negociación.
En medio de estas contrariedades, es necesario destacar la intervención del Secretario de la CAN Fredy Elhers y su notable voluntad por agotar todas las posibilidades para que continúe el proceso de negociación con la UE. Como resultado de esta insistencia se logro que el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores, en una Reunión ampliada con la Comisión de la Comunidad andina, reconociera la existencia de diferentes niveles y enfoques económicos entre sus países miembros, y aceptara que estas diferencias fueran tomadas en cuenta en la Negociación Conjunta del Acuerdo de Asociación entre la Comunidad Andina y la Unión Europea.
Como resultado de esta reunión se aprobó la Decisión 667, “Marco General para las Negociaciones del Acuerdo de Asociación entre la Comunidad Andina y la Unión Europea”, en la cual se asegura un trato especial para Bolivia y Ecuador y también se especifica los lineamientos, bajo los cuales se implementaran los compromisos que resulten del acuerdo, cuando las materias negociadas vinculen a la totalidad de países miembros y en caso que no los vinculen.
Por otro lado la incorporación de Chile como miembro asociado, mediante la Decisión 666 Participación de la República de Chile en los órganos, mecanismos y medidas de la Comunidad Andina, en su condición de País Miembro Asociado, CAN los alcances de la participación de Chile entre ellas destacan el desarrollo humano y social incluyente, el fomento a la cooperación para el comercio y la inversión, la coordinación frente al Asia-Pacífico e intercambios para profundizar las relaciones CAN-Unión Europea. Esto significara un intercambio de experiencias positivo tanto para el Sistema de Integración Andino y el país de Chile.
La decisión también se preocupa por incluir a Chile en los avances de los temas políticos de Democracia y Derechos Humanos de la CAN, abriendo a la adhesión de Chile el Protocolo Adicional al Acuerdo de Cartagena “Compromiso de la Comunidad Andina por la Democracia” y la Carta Andina de Promoción y Protección de los Derechos Humanos, lo cual se hará a través de la emisión de una nueva Decisión que regule la participación de Chile y otros países que decidan adherirse a estos instrumentos.
Sin embargo al Consejo Consultivo Laboral Andino (CCLA) le llama la atención que el artículo 6 de la Decisión 666, que especifica los órganos del Sistema de Integración Andino donde Chile participará no lo haya incluido como tampoco al Consejo Consultivo Empresarial Andino (CCEA).
Finalmente, el reconocimiento de diferencias entre los países miembros de la CAN es un primer paso para su avance, pero el motor que movilizará la integración deben ser las semejanzas a medida que el proceso de integración entre los países miembros se vaya fortaleciendo se ira reflejando en una reducción de las diferencias económicas y sociales entre los mismos. La integración se debe dar a través de la complementación y articulación física para incrementar los volúmenes de producción como bloque regional (con carreteras y servicios) que permita una verdadera potencialización de la producción, reduciendo los posibles impactos negativos ante la apertura de otros bloques económicos y colocándonos en una mejor posición negociadora. |