INFORME ANUAL SOBRE LAS VIOLACIONES
DE LOS DERECHOS SINDICALES-CSI
AMÉRICA 2007
El continente americano fue nuevamente el más mortífero para los sindicalistas, principalmente a causa de un solo país: Colombia donde, en 2006, 78 personas perdieron la vida a causa de sus actividades sindicales, lo que representa ocho muertes más que el año anterior. Once de las víctimas eran mujeres, frente a 15 en 2005.
El Acuerdo Tripartito por el Derecho de Asociación y la Democracia en Colombia, firmado durante la Conferencia anual de la OIT en Ginebra en junio de 2006, abrió la vía para el establecimiento en noviembre de una representación permanente de la OIT en aquel país y la creación de una unidad especial consagrada a la investigación de los ataques contra los sindicalistas. La impunidad continúa constituyendo el mayor obstáculo para garantizar que se haga justicia respecto a los asesinatos de sindicalistas y para impedir nuevos homicidios. La unidad especial descubrió que de los 1.165 crímenes registrados contra sindicalistas, sólo 56 se llevaron a juicio y apenas diez terminaron en condenas. Resulta también preocupante la evidencia de implicación oficial en los asesinatos, como se desprende de las revelaciones del ex jefe de la Oficina de Informática del DAS, indicando que el DAS había proporcionado a grupos paramilitares los nombres de 23 dirigentes sindicales – la mayoría de los cuales fueron asesinados o se vieron obligados a esconderse tras recibir amenazas de muerte.
También se produjeron muertes en México, donde dos mineros perdieron la vida y otros 41 resultaron heridos cuando se recurrió a una fuerza desproporcionada de 800 policías para hacer frente a 500 mineros en huelga y proceder a la evacuación de los locales de la empresa minera. Una dirigente del sindicato de docentes sufrió un atentado contra su vida en Guatemala, donde se han seguido produciendo graves casos de hostigamiento antisindical con total impunidad.
En Ecuador se registraron violentas escenas cuando una manifestación organizada por los sindicatos para protestar contra la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos fue brutalmente reprimida por la policía y el ejército, con un saldo de 15 heridos de gravedad. Las fuerzas policiales ocasionaron asimismo 22 heridos entre el personal médico en Nicaragua, tras intervenir en una manifestación organizadas para solicitar un aumento salarial.
Las violaciones más frecuentes en todo el continente han sido las detenciones por participar en acciones de huelga y los despidos también por hacer huelga o simplemente por pertenecer o intentar formar un sindicato. En Honduras, por ejemplo, 70 trabajadores y trabajadoras de una fábrica de vestuario fueron despedidos por haber intentado establecer un sindicato, mientras que en Argentina, 25 trabajadores de una fábrica de neumáticos perdieron su empleo a causa de su pertenencia al sindicato. Se produjeron casos similares en la República Dominicana, incluyendo el de ocho mujeres despedidas por una empresa de apuestas por haberse organizado en un sindicato, y el de 30 trabajadores/as despedidos por una empresa empaquetadora por los mismos motivos. Se registraron arrestos en al menos nueve países, incluyendo Perú, donde 28 trabajadores fueron detenidos cuando protestaban por el despido de tres de sus líderes sindicales por parte de una empresa productora de hierro. Durante la huelga de personal médico en Nicaragua, mencionada anteriormente, hubo 88 detenidos.
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Los empleadores en las Zonas Francas Industriales continúan mostrándose tan hostiles como siempre hacia los sindicatos. En Nicaragua los propietarios de dos empresas maquiladoras despidieron a todos los miembros del sindicato antes de que su organización pudiese registrarse. Las campañas antisindicales prosiguieron en la República Dominicana, Honduras y Nicaragua. En las zonas francas de Costa Rica los sindicatos son prácticamente inexistentes y en Jamaica la patronal de las ZFI ha conseguido impedir cualquier actividad sindical. La sindicalización en las zonas sigue también resultando difícil en particular en El Salvador, donde los empleadores muchas veces cierran y trasladan sus instalaciones.
El hostigamiento antisindical sigue siendo generalizado en las plantaciones bananeras. En Ecuador 26 trabajadores/as fueron despedidos a causa de sus actividades sindicales, en Costa Rica se desmantelaron los sindicatos en las plantaciones de banano y de piña. Un dirigente de un sindicato de bananeros en Guatemala fue interceptado por hombres armados que realizaron varios disparos al aire, mientras que en Honduras un dirigente sindical fue suspendido.
En Estados Unidos, la Junta Nacional de Relaciones Laborales privó a millones de trabajadores/as del derecho a sindicalizarse, ampliando considerablemente su interpretación del término “supervisor”. Cualquier persona clasificada como tal no puede formar parte de un sindicato según estipula la Ley Nacional de Relaciones Laborales. Se produjeron también varios casos de propaganda antisindical y despidos durante el año, en un país donde destruir sindicatos se ha convertido en un negocio altamente lucrativo. Entre tanto, en Canadá, el gobierno de Québec impuso un convenio colectivo a sus trabajadores/as del sector público, despojándolos del derecho de huelga.
En el Caribe, un empleado fue despedido por una compañía de servicios financieros en Barbados por haber intentado obtener el reconocimiento para el sindicato en su centro de trabajo, mientras que se impidió a los trabajadores/as de un casino en las Bahamas establecer un sindicato. En Cuba persiste el sistema de monopolio sindical, al igual que la persecución de los sindicalistas independiente, registrándose varios nuevos casos. Los sindicalistas condenados a largas penas de prisión en 2003 seguían en la cárcel.
La Confederación Sindical Internacional (CSI), fundada el 1 de noviembre de 2006, representa a 168 millones de trabajadores de 153 países y territorios y cuenta con 305 afiliadas nacionales.
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